Google+ El s. XXI en violeta: ECOFEMINISME

"Em declare en contra de tot poder cimentat en prejudicis, encara que siguen antics"

Mary Wollstonecraft

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dimecres, 10 de març del 2010

Tallers sobre decreixement

Resulta evident el fet que la societat de creixement ha superat els seus límits. Aquest model, no és desitjable des d'un punt de vista ambiental i social, ja que es troba construït sobre la misèria de la major part dels sers humans i sobre el deteriorament de l'entorn de què depenem. L'actual crisi va ser causada pel ser humà, correspon i és la facultat de la humanitat ser artífex de les solucions.

Posar en dubte el model capitalista de creixement il·limitat implica qüestionar també el paradigma del patriarcat com a sistema social i moral que ho sustenta. El patriarcat i el capitalisme s'han apropiat de la naturalesa i del cos de les dones, un procés que considera tant a l'ecosistema com a les dones matèria primera.

Per a poder arribar a societat sostenible i igualitària, fa falta qüestionar el paper prioritari que donem al mercat, Tenim que redefinir i revalorar els conceptes bàsics de treball, de benestar i d'ocupació. La proposta de la Ciutadania reclamen el dret i les possibilitats de reorganitzar la nostra societat de forma col·lectiva.

Aquests Tallers, el que vam fer el dissabte 30 de gener i aquest del proper dissabte 13 de març del 2010, es dediquen sobretot a investigar, comunicar i crear alternatives, eixint del discurs exclusivament crític.

En este interès, SODEPAU I ECOLOGISTES EN ACCIÓ DE VALÈNCIA volem animar-vos a participar.


TALLER II
Dissabte, 13 de març del 2010. De 10 a 14 hores.

Coordina: Soraya García Guerrero i Marta Monasterio Martín, Ambdós són fundadores del grup d'Ecofeminisme en Ecologistes en Acció Madrid i treballen en Pandora Mirabilia, una cooperativa dedica al gènere i la comunicació.

- El patriarcat com a sistema de dominació que sosté al capitalisme i l'alimenta.
- De com funcionen el capitalisme i el patriarcat actuals. Les crisis generades per este model:

- Crisi alimentària
- Crisi de les cures
- Crisi ecològica
- Crisi social

- L'ecofeminisme com la unió de feminisme i ecologisme social.

- Què significa decréixer? - Atenció al cuidat i el manteniment de la vida: la CUIDATDANIA

- Reformulació dels conceptes de treball (per un treball que sostinga la vida), de temps, de benestar.

- L'ecosocialisme

Per a inscriure's:

SODEPAU. Tfn.: 96.3917694 VESPRADES DE 18 A 20 HORES

ECOLOGISTES EN ACCIÓ. valencia@ecologistesenaccio.org

dimecres, 3 de febrer del 2010

Perquè la defensa dels animals és un valor feminista


Feminismo y tauromaquia. Alicia H. Puleo
“Las corridas y otras torturas públicas de animales son el lugar simbólico –y, desgraciadamente, muy real en el dolor y la sangre– en que se entrecruzan el antropocentrismo y el androcentrismo. ¿Es más culpable la torera que el torero, la espectadora que el espectador? No lo creo. Ambos están atrapados en la mística de la virilidad o definición histórica de lo masculino y humano como dominación. El sufrimiento del animal en la arena será el mismo.

La ética y la filosofía política feministas han de reivindicar la igualdad entre los sexos pero proceder también a una crítica del androcentrismo. Ambas tareas, si son entendidas como proyectos excluyentes, encierran ciertos peligros. Así como las éticas del cuidado pueden derivar en el conformismo, en la impotencia y en la exaltación de virtudes producidas por el sometimiento, la asunción acrítica de una transgresión pseudoliberadora implica la aceptación de valores que esconden un subtexto de género.

Creo que, como feministas, no debemos exigir virtudes de género a las mujeres pero tenemos que examinar el género de las virtudes para efectuar una revisión crítica de la cultura. No se trata de desear que la tauromaquia siga siendo un mundo exclusivamente masculino, tampoco de aplaudir la admisión de las mujeres en él, sino de denunciar el sesgo patriarcal de esta subcultura sangrienta, la terrorífica lógica de la dominación que la legitima, y apoyar su abolición. Si queremos ampliar el concepto de lo humano con aquellos aspectos que fueron devaluados como femeninos, si deseamos avanzar hacia una sociedad en la que el sujeto autónomo no necesite dominar y humillar para afirmar su identidad ni su satisfacción se base en el extremo sufrimiento y muerte del Otro, entonces, el feminismo tiene algo que decir sobre las corridas.”

Text sencer:

divendres, 11 de setembre del 2009

Las propuestas ecofeministas

El análisis del camino hacia el colapso que ha elegido e impone la sociedad occidental obliga a acometer urgentemente una serie de transformaciones en las que las mujeres tienen mucho que aportar.

En primer lugar es preciso cambiar la concepción del trabajo. La actividad de los seres humanos sobre la tierra, el trabajo humano, está siendo capaz de deteriorar nuestro hábitat hasta hacerlo inhabitable. Por eso es urgente revisar la concepción del trabajo como enfrentamiento y explotación de recursos naturales y personas. Debemos recuperar o construir unos modos de supervivencia respetuosos con la tierra y con las necesidades humanas en los que mujeres y hombres compartan las cargas y los beneficios de aquellas actividades que nos permiten vivir.

Frente al ciclo trabajo-ocio regulado por la producción y el consumo, la sostenibilidad supone tiempos de trabajo que respeten los ciclos de la vida, tanto los ciclos de regeneración del medio natural como los ciclos vitales humanos (procreación, infancia, vejez) o los ciclos diarios de actividad y descanso.

Es preciso distinguir trabajo y empleo, ya que en caso contrario, se convierten en invisibles todos los trabajos que no están monetarizados e incorporados al mercado laboral, como son especialmente los trabajos reproductivos y de cuidado realizados en su mayor parte por las mujeres (crianza, preparación de alimentos, atención a la enfermedad, a los ancianos o a la discapacidad...), en muchas ocasiones los trabajos de las comunidades de subsistencia y los trabajos de la naturaleza para el mantenimiento de la vida.

Esto lleva, por tanto, a considerar la economía del cuidado asignada a las mujeres como algo difícilmente mercantilizable. La finalidad de estos cuidados no es monetaria, sino que persigue aumentar la calidad de vida humana. Resultaría imposible pagar con salarios de mercado todo este trabajo. La explotación del trabajo de las mujeres y de los trabajos de la Naturaleza, son, por tanto, condición necesaria para la existencia del sistema capitalista.

El ecofeminismo, sobre todo en los países del Sur cuestiona la categoría occidental de pobreza. De acuerdo con lo que plantea Vandana Shiva (2005), el modelo de desarrollo basado en la economía de mercado, considera que las personas son pobres si comen cereales producidos localmente por las mujeres en lugar de comida basura procesada, transformada y distribuida por las multinacionales del agrobusiness. Se considera pobreza a vivir en casas fabricadas por uno mismo con materiales ecológicos como el bambú y el barro en lugar de hacerlo en casas de cemento y PVC. Es propio también de pobres llevar ropa hecha a mano a partir de fibras naturales en lugar de sintéticas.

Pero es que además, no es cierto que en las sociedades occidentales cada vez se viva mejor y seamos más ricos. Hemos aumentado la pobreza ambiental y social. Vivimos en un entorno más contaminado, aumentan los casos de cáncer y las alergias de extraño origen, respiramos un aire más sucio, comemos alimentos regados con aguas contaminadas, abonados con productos químicos, producidos por animales enfermos y torturados, no tenemos tiempo para dedicar a las personas que queremos, trabajamos en cosas que no nos gustan, viajamos cada día mucho tiempo para llegar a nuestro trabajo, nos vemos obligados a pagar hasta para que los niños jueguen y la mayor parte de la población vive endeudada con los bancos.

Para Shiva, el desarrollo occidental, que califica de “mal desarrollo” frente a las economías de subsistencia, va asociado a un crecimiento económico y el aumento de la productividad basados en la destrucción la naturaleza y en la explotación de la mujer para producir vida, bienes y servicios para satisfacer las necesidades básicas. La productividad y crecimiento ilimitado, presentados como positivos en sí mismo, progresistas y universales son en realidad patriarcales, destruyen el medio ambiente y generan enormes desigualdades entre hombre y mujeres.

Por tanto, el camino hacia la sostenibilidad implica librarse de un modelo de desarrollo que lleva a la destrucción. El ecofeminismo es un movimiento activo y solidario en las luchas de resistencia mundiales al modelo de progreso y bienestar que impone la globalización y que se basa en la maximización de beneficios monetarios a corto plazo, aunque sea a costa de la salud de las comunidades humanas y de los ecosistemas.

La sostenibilidad sólo se puede alcanzar en una sociedad que incorpora y da valor a los saberes y trabajos de las mujeres que, por haber estado muy cercanas a las condiciones materiales de subsistencia, han desarrollado trabajos y habilidades que les hacen estar más adaptadas para caminar hacia ella.

El proyecto ecofeminista debe pues centrarse en la organización económica y política de la vida y el trabajo de las mujeres y plantear alternativas viables al modelo desarrollista responsable de la crisis ecológica que pasan por la mejora de las condiciones de vida de las mujeres y de los pobres.

La sostenibilidad se basa en la autosuficiencia, la descentralización, la complejidad y la autoorganización. La vida, los ecosistemas, son una estrategia de autoorganización, a través de la cual se buscan los equilibrios, las sociedades humanas sostenibles no son ajenas a esta estrategia. Para alcanzar la sostenibilidad resulta ineludible superar la solución individualizada de los problemas y necesidades, por lo que sostenibilidad y salud comunitaria van de la mano. En este contexto, la inteligencia colectiva es una estrategia capaz de generar alternativas y construir un nuevo espacio de supervivencia. Los procesos de reflexión y actuación que involucran al conjunto de la sociedad proporcionan una ventana para soñar e inventar un modelo de organización social y económica que encare la crisis que ha causado vivir de espaldas a la Naturaleza y al resto de las personas.

La recuperación del principio femenino permite trascender los cimientos patriarcales del mal desarrollo y transformarlos. Permite redefinir el crecimiento y la productividad como categorías vinculadas a la producción —no a la destrucción— de la vida. De modo que el ecofeminismo es un proyecto político, ecológico y feminista a la vez, que legitima la vida y la diversidad, y que quita el sostén al conocimiento y la práctica de una cultura de la muerte que sirve de base solamente a la acumulación de capital.

Yayo Herrero