Google+ El s. XXI en violeta: Nosotras no las olvidamos

"Em declare en contra de tot poder cimentat en prejudicis, encara que siguen antics"

Mary Wollstonecraft

dilluns, 10 de gener de 2011

Nosotras no las olvidamos

(Artículo de Amnistía Internacional)

Las “mujeres de solaz” piden justicia por la brutal humillación que sufrieron

La violencia sexual que se inflige a las mujeres en los conflictos armados de cualquier parte del mundo es tan generalizada que se percibe como una consecuencia inevitable de la guerra. Sin duda uno de los ejemplos más crudos es el sistema de esclavitud sexual que institucionalizó el Ejército Imperial de Japón entre los años de 1930 y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Unas 200.000 mujeres fueron esclavizadas sexualmente por los militares japoneses en lo que se conocía como “centros de solaz”. Las mujeres, recluidas en estos centros contra su voluntad, fueron repetidamente violadas, torturadas y tratadas como animales durante meses y años. Las víctimas procedían de China, Taiwán, Corea, Filipinas, Malaisia, los Países Bajos, Timor Oriental y Japón. La mayoría eran menores de 20 años, y algunas apenas rebasaban los 12 años de edad.

Tras estas vivencias las mujeres quedaron gravemente traumatizadas. Muchas de ellas nunca contrajeron matrimonio. Muchas no pudieron tener hijos a causa de la tortura sufrida.

El Tribunal Internacional Militar para el Lejano Oriente, establecido para enjuiciar a los criminales de guerra de Japón, hizo caso omiso de la cuestión de las “mujeres de solaz” y su violación institucionalizada. No se ha hecho justicia.todavía.

Cuenta Gil Won-ok, una de las afectadas:"El gobierno de Japón piensa que la cuestión de las “mujeres de solaz” ha pasado a la historia y se olvidará. Pero eso no ocurrirá. Mientras la generación siguiente lo sepa, no se olvidará."

Las “mujeres de solaz” que sobrevivieron guardaron silencio durante casi seis decenios, humilladas y avergonzadas, aisladas, enfermas física y mentalmente y, en muchos casos, reducidas a una pobreza extrema.

Pero desde 1992, las “mujeres de solaz” coreanas han estado manifestándose cada miércoles a las puertas de la Embajada de Japón en Seúl, Corea del Sur. Lola Ammonita dice "Cada vez que hablo en público, lloro; pero me siento como una activista. En la ex Yugoslavia hablé con mujeres que también habían sido violadas en la guerra... mujeres que me dijeron que se sentían incapaces de hablar de lo que les había sucedido a ellas, pero que yo les había dado valor y esperanza."

Las “mujeres de solaz” están demostrando un gran valor hablando de su brutal experiencia. Es un valor que está alentando a otras personas a hacer lo mismo. Al reclamar sus derechos, las mujeres se están movilizando y son la inspiración de todo un movimiento mundial que exige que cesen los crímenes de violencia sexual contra las mujeres.